martes, 3 de mayo de 2011

Fito Páez deslumbró en Geba.


El músico Rosarino cerró su gira nacional  “Confía” en el estadio porteño, donde se dió el lujo de tocar con Litto Nebbia y homenajear a Gustavo Cerati. El cantautor confió en el clima y  conjuró el tiempo para que el show sea perfecto.
Ni la amenaza de lluvia, ni el frío, pudieron detener el recital que convocó a unas 14 mil personas en el estadio ubicado en el barrio de Palermo.  Con un escenario imponente y pantallas de Led que iluminaban el estadio, Fito, abrió el recital con “Confía”, el corte difusión de su último trabajo discográfico que le da nombre a la gira.
Si bien  la velada empezaba tranquila y con poco movimiento de los espectadores, la furia se desató tras el “Cómo te va Buenos Aires” y el aluvión de temas clásicos que lo siguieron, como “Llueve sobre mojado”, “11 y 6”, “El amor después del amor”, “Thelma y Louise” y “Naturaleza Sangre”, entre otros hitazos que hicieron que Rodolfo Páez sea otra leyenda del rock nacional.
Con un traje amarillo y una polera naranja, fiel a su estilo, el rosarino no decepcionó a su público que le exigía o esperaba que toque sus clásicas canciones. Así pasaron “Dar es dar”, “Ciudad de pobres corazones”, “El diablo de tu corazón” con versiones bien rockeras, distintas a lo que se acostumbraba a escuchar de Fito.
EL momento más emotivo del show fue cuando le pidió al público que cantaran todos juntos la nota “SI” para Gustavo Ceratti y así comenzar a interpretar Puente, el tema del ex Soda Stereo editado en su segundo trabajo como solista, Bocanada. Sin embargo este no fué el único momento fuerte de la noche, ya que Litto Nebbia subió y se sentó en el teclado pintado para deleitar al público con “Sólo se trata de vivir”. Leo Sujatovich fue otro de los artistas que participaron del show con el que Fito aprovechó para hacer cantar a las 14 mil personas la inagotable “Un vestido y un amor”.
Los últimos temas del recital (antes de los bises) fueron La Rueda Mágica”, “Circo Beat”, “Polaroid de locura ordinaria”,  “Brillante sobre el mic” y “Ciudad de pobres corazones” en versiones muy rockers que hicieron vibrar a todo GEBA, pero a pedido del público y haciéndose esperar unos minutos, Fito cerró su gira con  “A rodar mi vida”, “Buena estrella” y “Mariposa technicolor”.
Los músicos que acompañaron al grandioso Fito Páez fueron Diego Olivero y Juan Pablo Absatz, en teclados; Carlos Vandera, Coki Debernardi y Dazy Espeche, en guitarras; Eloy Quintana, en bajo; y Gastón Baremberg, en batería.

domingo, 17 de abril de 2011

Entre platos y tambores

Ernesto López Osornio se desempeña como baterista de la banda de latin swing The Toritos and de Berries que tocó por última vez el 19 de marzo de este año en Groove. Sus comienzos fueron en la ciudad de San Martín de los Andes, donde se desempeñó desde los 16 años en bandas de rock y metal progresivo.  Con 24 años de edad, el estudiante de la Licenciatura en Composición Musical de la UNLP comienza su carrera marcando el tempo

¿Cuáles fueron tus referentes cuando empezaste a tocar?
 El primero que me sorprendió fue Lars Ulrichel baterista de Metálica, pero a medida que  escuchaba música iba descubriendo otros artistas. Al principio metaleros y rockeros. Más tarde, con un poco más de conocimiento fui investigando algunos más sofisticados, por decir de alguna manera, artistas que no están encerrados en un solo género, como Vinnie Colaiuta, Dave Weckl o Dennis Chambers. Hoy los referentes van más con el estilo, no hay uno que envuelva todo.

The Toritos and the Berries tiene un  estilo que oscila entre el latin swing  y el funk en algunos momentos. ¿De donde sacás ideas? ¿De qué compositores?
Saco bastante de bateros latinoamericanos, como por ejemplo del brasilero Airton Moreira que tiene arreglos muy interesantes, sobre todo en lo que respecta a la Bossa Nova. Busco mucho del jazz, bateros de la época de la Big Band y música latina (cumbia, salsa, merengue). Todo lo que tiene que ver con la independencia donde hay que tocar un set de percusión adentro de una batería.

Hablemos del groove.  ¿Solo es aplicable a canciones por encima de un determinado tempo o todas las canciones tienen groove?
Para mí el groove es esa cosa que te hace mover en la batería, si tocás punk, por ejemplo, además de que el tempo debe ser exacto tiene que tener mucho groove.  En la Bossa Nova,  la batería acompaña desde más atrás y el groove  lo lleva la guitarra, entonces ahí podemos hablar de que la batería debe  tener tempo pero no groove. En el caso del funk o el jazz la batería sí o sí tiene que tenerlo, toda la música de raíz negra es fundamental que lo tenga.

Existen dos métodos fundamentales para estudiar batería. El estadounidense, con libros como el “Stick control” y el “Gary Chester” o el  europeo con métodos más tradicionales que provienen de la música clásica. Como alumno, ¿cuál te gusta estudiar?, y como profesor ¿cuál te gusta enseñar?
Lo que pasa es que yo te respondería como un alumno más avanzado. Me gusta el estadounidense, creo que te da más herramientas para lograr el groove del que hablábamos, va más directo al grano y no es tan monótono como el europeo. Para mi uno de los mejores libros es el Gary Chester´, justamente por los ejercicios combinados que te ofrece. Bases que te llevan a lograr una independencia tanto en los brazos  como en las piernas. El europeo no deja lugar para jugar demasiado. Así que como alumno y profesor me gusta el estadounidense, sin embargo enseño los dos.